Apreciative Inquiry. ¿Por qué la transformación no puede ser simultánea

Uno de los principios cardinales que propugna el modelo de gestión AI es que para tener éxito,  es decir, para que el modelo AI se materialice efectivamente más allá de la(s) Cumbre(s) AI y la organización se impregne efectivamente de las técnicas y prácticas propias del modelo, es condición sine qua non que la masa crítica necesaria para acometer un proceso de transformación tan radical cobre vida cuanto antes de forma simultánea sobre la totalidad del sistema1, 2, 3, 4 para así convertirse en adalid del nuevo paradigma. De otro modo, se postula que la pervivencia y evolución en el tiempo de la AI será poco menos que imposible, el peso de las viejas prácticas se impondrán de nuevo, el prometedor entusiasmo inicial acabará mutando en frustración y en definitiva, toda la energía invertida en el proyecto terminará nutriendo la entropía del sistema. Un fracaso, vamos.

Y para dar consistencia y visibilidad a este argumento, algunos destacados ideólogos de la AI como F. Iglesias –introductor de la AI en GOC- lo ilustran con una metáfora tan poética como seductora y poderosa: la primavera, por cuanto es símbolo y representación genuina de la abundancia y la simultaniedad5.

Sin embargo, hasta dónde alcanza nuestra prosaica visión empírica de la naturaleza, el comportamiento de la primavera no muestra simultaneidad alguna. Al contrario, consiste en un intrincado, complejo y fascinante fenómeno anual de causa astronómica que, salvo en las zonas intertropicales, comienza con el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 21 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano (alrededor del 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur)6; esto son aproximadamente tres meses en que los días comienzan a ser más largos, las temperaturas se suavizan, suele llover con más frecuencia,  algunos animales despiertan de sus letargos invernales en tanto que a otros les despierta su instinto reproductivo; es decir, a lo largo de la primavera acontecen, se suceden e interactúan multitud de fenómenos cada año a ritmo y secuencia diferentes, dado que en su inmensa mayoría se producen condicionados por otros que les preceden y que a veces incluso los desencadenan. En suma, sensu stricto, la realidad permite asociar la primavera –y a la AI por similitud- con renacimiento, regeneración, recreación, renovación, innovación o incluso rejuvenecimiento y resurrección; pero no con simultaneidad.

Es más, aunque apenas estemos iniciando el tercer ciclo de AI, nuestra experiencia sugiere que, en gran medida, el éxito de la AI reside en aplicar hábilmente una serie de acciones participativas cuidadosamente secuenciadas, diseñadas contando con el acuerdo de todos los profesionales clave que se adhieran al nuevo proyecto y que mantengan viva la llama frente a la imprescindible presión del día a día, evitando contradicciones que puedan ensombrecer la decidida voluntad de la dirección de adoptar el nuevo modelo, demostrando ante todo firmeza en las decisiones y perseverancia en las acciones. Tal vez lo más difícil.

 

Referencias

  1. Watkins, J.M. & Bernard J. Mohr. Appreciative Inquiry: Change at the Speed of Imagination, Jossey-Bass, 2001. Referenciado en https://appreciativeinquiry.case.edu/intro/definition.cfm. Consultado el 6/5/2017.
  2. Cooperrider, D.L. & Whitney, D. Appreciative inquiry. A positive revolution in change. Berret-Koehler publishers Inc. San Francisco
  3. http://bjseminars.com.au/the-simultaneous-principle/ Consultado el 6/5/2017.
  4. https://resilience-exchange.sphaera.world/solutions/appreciative-inquiry-for-organizational-change/building-blocks/the-principle-of-simultaneity-inquiry-and-change-are-not-separate-moments-but-are-simultaneous. Consultado el 6/5/2017.
  5. http://www.madavi.es/ Consultado el 6/5/2017.
  6. https://es.wikipedia.org/wiki/Primavera. Consultado el 6/5/2017.

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