Cómo tratar el dolor irruptivo oncológico

El dolor irruptivo oncológico (DIO) es un problema de salud común en muchos pacientes de   cáncer que afecta su calidad de vida de forma determinante. Sin embargo, los diferentes especialistas implicados en su manejo, con frecuencia, muestran criterios diagnóstico-terapéuticos diversos.

Es por ello que, el pasado año, ocho especialistas de referencia de la Sociedad Española de Oncología Médica, la Sociedad Española de Oncología Radioterápica, la Sociedad Española de Cuidados Paliativos y la Sociedad Española del Dolor emprendieron un proceso de consenso con el patrocinio de Cephalon Pharma, Ferrer y Teva Pharma, cuyos resultados han sido publicados en la Revista Española del Dolor1.

La metodología de trabajo realizada con el apoyo de GOC Networking se desarrolló en las fases siguientes:

  • (a) tras una búsqueda bibliográfica sobre los ámbitos temáticos previamente seleccionados, el grupo de expertos formuló un conjunto de recomendaciones preliminares;
  • (b) a continuación, se celebró una sesión de brainstorming estructurado basado en la técnica Metaplan®, en la que se debatieron los enunciados más controvertidos y se consensuaron las recomendaciones finales;
  • (c) después de incorporar los acuerdos de la sesión de trabajo en el borrador del documento de consenso, cada recomendación se clasificó según su grado de consistencia atendiendo a las categorías del sistema SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network); y
  • (d), finalmente, el comité científico revisó y validó el documento final.

Entre las recomendaciones formuladas por los expertos se destacan las siguientes:

  • El diagnóstico del DIO debe ser específico e incluir una anamnesis dirigida, una exploración física y las pruebas complementarias que sean precisas.
  • El DIO debe tratarse mediante fármacos potentes con rápido inicio de acción y corta duración. En la actualidad, el principio activo óptimo es el fentanilo, ya que es el que más se ajusta a las necesidades analgésicas del dolor irruptivo y la vía más rápida y cómoda es la transmucosa, ya sea oral o nasal.
  • Este tratamiento debe ser siempre complementario del tratamiento opioide usado para el dolor basal y la dosis debe ser titulada, pues no existe equianalgesia entre los opioides de acción prolongada (tipo LAO), los opioides de acción rápida (tipo ROO) y los fentanilos de acción inmediata.
  • La reevaluación precoz se considera esencial en el proceso de titulación y los efectos adversos deben prevenirse o, al menos, minimizarse, tal y como se hace en el tratamiento del dolor basal.
  • No debe olvidarse la existencia de fármacos y técnicas coanalgésicas y coadyuvantes que pueden mejorar el control del dolor y disminuir la dosis de opioides.

Asimismo, los expertos consideran importante homogeneizar la definición de DIO, de forma que se establezca un concepto común y se resuelva la confusión actual.

 

  1. Escobar Álvarez1, Y.  et ali. Diagnóstico y tratamiento del dolor irruptivo oncológico: recomendaciones de consenso. Rev Soc Esp Dolor; 2013; 20(2): 55-62

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